miércoles, 2 de abril de 2014

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Te acordás, en su momento la verdad parecía una muy buena idea, nos precipitamos al principio, como la mayoría, pero nosotros, además, con todo, con nosotros y nuestro amor con nuestro tiempo con nuestros instantes juntos, sabíamos de una forma inconsciente, casi muerta, que el infinito es un instante y lo queríamos todo de corrido, por lo menos yo lo quería todo contigo en un instante, porque por instantes parecías mi infinito, pero nos precipitamos, como con el terreno, así como todos, fuimos de los primeros en reclamar un cráter sin esperar, lo queríamos todo en un instante así como estábamos acostumbrados, mandamos la solicitud y nos regresaron un papel que nos certificaba como dueños del tercer cráter izquierdo lunar, tomando como primer cráter el que se encontraba a 190° del ecuador lunar, tenía 200mts de diámetro con lo que nos sentíamos dueños de nuestro propio mundo, en un principio no nos importó, ¿te acordás?, no nos importó que el sistema solar quedara prácticamente deshabitado, era algo lógico aunque nosotros no lo pensamos en un principio, tanto gaz a-lumínico y polvo estelar hacía de nuestro sistema solar muy poco turístico, excepto por Saturno y sus 9 lunas el resto del sistema quedo desolado, como un sistema fantasma, ¿no te parece curioso?, a mí sí, no nos importaba nada, estábamos ahí, en la luna, en el espacio infinito, y parecía solamente que yo estaba en voz y voz en mí, egocéntricos, profundamente enamorados, pero nada es para siempre ¿no es verdad? siempre me lo dijiste, ahora entiendo que me lo decías para que me anticipara a tu escape, a tu desvanecimiento, pero no lo hice, te creí eterna, creí que la luz que nacía de ti viajaba hacia mi desde tiempos innombrables pero no era así, antes de que se desvaneciera tu espectro de luz, tu figura ya sabias que estabas destinada a otra dirección o un espacio fuera del mío, ahora quizá estarás a nueve millones de años luz, fascinándote, cegándote con la luz del Quasar que tanto querías visitar, -el objeto más brillante del espacio conocido-, -el inverso proporcional de tu mirada- te dije y sonreíste, porque en el fondo sabias que lo decía de verdad y yo sabía que para mí era así, aunque tú no me creyeses, a veces sentía que no lo hacías; nunca entendí eso sabés, nunca entendí porque creías que yo te mentía aunque todo eso ya no importa ¿no es verdad?, pues ahora estoy acá, solo, pensando en lo ridículamente estúpido que me parece lo que pagan por radio de cráter y su alquiler.