La muerte es un hecho que ha
intrigado a los hombres desde tiempos inmemorables, más aun para aquellas
civilizaciones antiguas que tenían cierta noción de lo infinito que era el
espacio, lo que significa que somos seres finitos en un universo sin fin y con
un principio misterioso, algunos teóricos indican que esta noción fue la que
nos impulsó a creer en un ser divino, aunque no entraremos en detalle en este
tema que no es de nuestro interés o por lo menos no en este artículo que
intenta dar, sin pretensión alguna, una explicación física-filosófica para la
muerte. Pongo en manos del lector dudar de todo lo que a continuación se
explique.
Imaginemos, dos sombras, una
circular y una triangular, imaginemos que estas sombras tienen vida y se
comunicas entre sí, la sombra circular no es consciente de su figura y menos de
la forma triangular de su amigo, es más para estas sombras su mundo es
bidimensional, lo que quiere decir que para ellas no existen las formas, si
pudieran verse el circulo y el triángulo no verían más que una ínfima línea
recta así como verían la misma línea para explicar su mundo bidimensional.
Ahora imaginemos que una fuerza imaginaria arranca al círculo de su mundo
bidimensional, arranca la sombra de la superficie en la que está proyectada y la trae al mundo tridimensional en el que
vivimos, el circulo se daría cuenta que existen las figuras, que su forma de
ver el mundo era limitada, que su amigo no era una línea recta sino tres puntos
en donde dos líneas se unen, en otras
palabras entran en la realidad del circulo otras propiedades físicas que no
encontraba en su mundo de partículas proyectadas, y no solamente eso sino que
también entran en juego otras partículas que no existían en su mundo, como los
bossones de higgs, incluso desde mi perspectiva entran también en juego las
partículas del tiempo, estas dos son propias de nuestro mundo tridimensional.
Estos bossones de higgs y las
partículas de tiempo dan forma a nuestro mundo, pero también son las que nos
mantienen encerrados en él, no nos
podemos convertir en sombras, así como no podemos saltar a una cuarta
dimensión, por lo menos no a nuestra voluntad, en este punto es donde entra en
juego el estado de transición al que llamamos muerte, que desde esta
perspectiva física-filosófica, es una transmutación de nuestra conciencia energética
de un plano tridimensional a uno de cuatro dimensiones, en donde los bossones y
las partículas de tiempo ya no afectan nuestra psique, y seguramente entran en
juego otras leyes físicas inimaginables para nosotras así como era inimaginable
para la sombra pensar en un mundo lleno de formas y fondos. Y otras partículas
que los instrumentos físicos no pueden detectar aun.
Esta teoría explica también el
principio de no-localidad de la física cuántica, ya que sin tiempo y sin
espacio es posible existir en todos lados al mismo tiempo sin clonarse ni
dividirse.
Parece simple esta afirmación en
un principio pues solo se habla de nuestra conciencia transmutando a una cuarta
dimensión, pero el ser humano no es omniconciente hay que considerar también al
inconsciente, esas motivaciones de nuestros comportamientos que no llegan a
existir en nosotros como pensamientos lucidos.
Este inconsciente nos afecta en
cada una de nuestras lateralidades, recordemos que somos seres psicobiosociales,
con nuestro inconsciente biológico –Áreas cerebrales que no utilizamos- y
nuestro inconsciente colectivo, además del inconsciente psíquico individual que
ya conocemos. Estos tres inconscientes están muy estrechamente unidos, se
afectan los unos a los otros, por ejemplo si ampliamos nuestro consciente
biológico a través de psicoactivos también se ve afectada nuestra conciencia
pudiendo evidenciarse en una forma diferente de pensar. También si ampliamos
nuestro consciente psíquico se ve afectado nuestro inconsciente biológico, como
personas que mediante meditación y otros ejercicios psíquicos logran diferentes
tipos de psicoquinesias. Puede también existir un desequilibro en este sistema
como una conciencia muy amplia en cualquier área y un inconsciente muy fuerte
en otra como consecuencia. Se induce que también nuestros conscientes están
conectados.
En un principio parece extraño
hablar de tres conscientes, tres inconscientes y de una conexión entre ellos
puesto que la naturaleza de estos no se muestra a simple vista, tenemos que
regresar a la física para poder entender un poco más a fondo que es lo que
realmente interviene en este sistema que nos compone a totalidad.
Se toma como verdad absoluta que
toda la materia está compuesta de átomos y estos a su vez están compuestos de
protones, neutrones y electrones, estas tres partículas no solo son materia
sino que también pueden bailar en frecuencias de onda creando así fenómenos
como el sonido, la luz etc. Etc. Las únicas cosas que no están formadas por
estas partículas son la materia obscura y los agujeros negros, me atrevo a
decir que estos dos fenómenos están formados por Bossones y Cronotones
(partículas de tiempo) solamente.
Cuando los protones, neutrones y
electrones se unen por una cohesión electromagnética también se están uniendo a los Bossones y a
los Cronotones (Esto es lógico puesto que la dimensión en la que existen para
estar unidos está hecha completamente de Cronotones y Bossones lo que hace
imposible que no se unan a estos de alguna manera), de esa forma se crea la
materia lo que quiere decir que toda materia está cargada de una energía
atómica inimaginable o como ya dijeron por ahí E=MC2 esto nos
incluye a nosotros, pero a diferencia de una piedra o de un trozo de uranio
nuestra energía electromagnética está viva, y alimenta todo lo que somos, crea
un cuerpo biológicamente perfecto, crea una conciencia viva e intelectual a
través del pensamiento y en forma de simbiosis entre nuestra especie crea el
deseo en nosotros de vivir acompañados.
De ahí por qué existen tres conscientes y tres
inconscientes que están interrelacionados, porque su origen es el mismo, todos
son una sola cosa dividida. Energía electromagnética viva. No todos los átomos
que nos componen tienen energía electromagnética viva, ese es el origen de
nuestros inconscientes ya que no toda la energía que nos compone confluye con
la vitalidad que nos fue entregada en la concepción, esto no quiere decir que
no podamos aumentar nuestra energía electromagnética viva y hacer que toda
nuestra energía confluya con nuestra vitalidad y todo lo que esto implica, si
lográramos hacer que la energía irradiada por cada átomo que nos compone se vitalizara se eliminaría todo inconsciente
ya que no existiría una energía discordante, puede que Buda, Jesús o Mahoma sean un ejemplo de una vitalización total.
Esa energía electromagnética viva
que poseemos es la que transmuta de la materia a lo inmaterial en el momento de
nuestra muerte pero como ya fue explicado anteriormente está dividida en un
sistema, si este sistema no está al menos armonizado parte de la energía no
hará consciente su transmutación quedando imprimida en el mundo material.
Esto quiere decir que nuestra
vida, el fluir de nuestras partículas uniéndose aleatoriamente a Cronotones es
un proceso diseñado para enseñarnos a armonizar cada uno de nuestros
conscientes e inconscientes a través no solo de las experiencias agradables que
experimentamos sino de cada uno de los acontecimientos que vivimos por más
simples o nefastos que puedan parecer. Tenemos que buscar la armonía con
nuestro entorno y con todas las formas de energía viva que cohabitan con
nosotros en el universo, disfrutar de nuestra naturaleza intelectual con una
actitud de constante aprendizaje en cada uno de los segundos que estemos vivos,
aprendiendo de la cotidianidad, el dolor y la dicha para ampliar nuestra
conciencia psíquica, reflejar en materia nuestra conciencia llevando a hechos
reales nuestros aprendizajes. Teniendo siempre en cuenta que toda vía de
desarrollo es inmaterial.