En un principio la idea no me agrado tanto, estar solos
Merco, Juan y yo un día entero me parecía tedioso, no es que no los considerase
mis amigos, es que la fuerza de algunas costumbres es muchísimo más fuerte que
cualquier voluntad y mi costumbre de dormir siempre a las diez era más fuerte
que incluso los años nuevos y las navidades, ya iba a ser una pequeña
expedición con amigos.
Merco me llamo el lunes, muy emocionado, -Vamos al Bosque
Tukur- me dijo sin decir una sola palabra antes de esa frase, yo ya estaba muy
acostumbrado a su forma de ser impulsiva e infantil, me agradaba muchísimo, era
como llenarse de energía con estar a su lado, como vivir tiempos más simples,
-¿Cuando?- le respondí, lo que el interpreto como una afirmación -¿Acaso
importa cuándo? ¡Nos vamos ahorita si queres! lo mejor es que ya somos tres.-,
-¿Quiénes tres?- le pregunte, no para saber quién era el otro elemento de la
ecuación, sino para dejar un poco más en claro que yo no estaba seguro de ir. Luego
de mi pregunta se quedó callado por unos segundos, justo cuando mi esperanza de
que por fin entendiese mi transitoriedad en sus planes dijo -¿Quiénes más? ni
modo que vos yo y tu mama.- y luego de esto colgó el teléfono sin despedirse
como era su costumbre.
Más tarde me llamo Juan para aclarar algunas lagunas típicas
de cuando Merco explicaba algo, -Que onda vos ¿Ya te aviso Merco?- Juan era
muchísimo más calmado y maduro, lo que me permitía tener una conversación más
ordenada con él.
-Sí, aunque no sé si voy a ir.-, -Si no vas vos, no creo que
me dejen ir-, esa frase me sentencio, si no iba Juan seguramente Merco no iría
solo pues pese a que era un alma inquieta su hiperactividad se reducía catastróficamente
cuando se encontraba solo.
-De plano que si voy a ir-
-Va, pero ¿cuándo nos vamos a ir?, ¿a qué hora?, ¿Cómo?, ¿Que
tenemos que llevar? etc. etc. etc.
Después de terminar de hablar con Juan el plan estaba hecho,
considerando en el la mayoría de variables posibles como era típico de un plan
de Juan, claro que todo esto se hizo sin el consentimiento de Merco pues
hubiese dicho que el plan era no tener plan y esperar lo mejor, en otras
palabras no hubiese dicho nada y hubiésemos planeado lo mismo pero en el doble
de tiempo.
La expedición al bosque Tukur se planeó para el viernes,
porque según Juan las probabilidades de lluvia eran nulas, y porque según Merco
los viernes son para estar fuera de la casa, a las diez de la mañana para tomar
el bus ''Las Golondrinas'' que pasaba en el parque a Julio Pedroza que estaba
al oeste del bosque, y que nos dejaba en
la Diagonal 2 de la zona once que estaba convenientemente a media hora a pie
del bosque Tukur, porque a las diez de la noche yo tenía que estar de regreso
en mi casa para poder dormir como se debe o por lo menos como se sugiere. Además
estaba casi seguro que Juan por cualquier motivo, como siempre, llegaría media
hora tarde, lo que nunca entendí, ya que parecía más como tipo que llega media
hora antes, y Merco era impredecible en este sentido, por lo que las diez de
antes del meridiano me parecía una hora arbitraria y neutra para todos y
especialmente conveniente para mí.
La mañana estaba bastante despejada lo que para mí auguraba
un buen día, mi casa estaba al suroeste del parque quizá a unas seis cuadras,
saque una mochila con algunos suplementos básicos y me dirigí hacia el noreste,
tome dos cuadras rectas, luego gire dos cuadras a la izquierda, pensé en
continuar una cuadra más de esa forma o bajar en la calle próxima puesto que la
calle estaba tomada por vendedores ambulantes de todo tipo, que no estaban
incluidos en mis planes de ruta. Decidí curiosear por las ventas de la calle
puesto que había salido de mi casa a las diez en punto, y estaba casi seguro
que aún no había llegado nadie al parque.
.En la calle habían ventas de todo tipo, la mayoría extrañas,
remedios extraños supuesta mente naturales, minerales sagrados que curaban todo
tipo de dolores, libros antiquísimos de extrañas pastas con símbolos en cuero,
escritos en jeroglíficos indescifrables, tótems prohibidos para acumular
riquezas incluso partes de animales irreconocibles.
De pronto me sentí incomodo en medio de tanta ambigüedad y
olor misterioso y pálido, sentí como si entre todo ese mercado obscuro hubiera
algo más escondido, algo que no estaba claramente ahí, pero sin embargo formaba
fuertemente párate de cada resquicio del espacio.
Quise salir corriendo de ese lugar, me sentía asfixiado la
cuadra se me hizo eterna, intentaba ver a través de la multitud el fin de la
misma pero este no se asomaba ni un poco, de pronto en medio de mi mareo y
desesperación sentí una mano que tomaba firmemente mi hombro, me giro, era un
hombre algo anciano con el pelo largo y canado aprisionado en una cola, con una
barba no muy espesa y una mirada pesada y solemne.
-Desde acá se miran las dos nubes sobre las faldas de la
montaña Katul, sobre el bosque Tukur, esas nubes son ancestrales, pero no
envuelven sabiduría, su blancura esconde solo pena y sufrimiento, cuando a esas
nubes se les da por pasearse por estos rumbos, es mejor no caminar hacia el
este, es mejor darle la espalda.
Hubo algo en su tono de voz que hizo que le pusiera completa
atención, especialmente cuando menciono el bosque, algo en mí se despertó, una
inquietud palpitante, me quede pensando las palabras que había dicho el hombre,
completamente perplejo; cuando volví en mi estaba ya del otro lado de la calle,
todo el mercado y las palabras del hombre habían quedado atrás.
Cruce a la derecha una cuadra y luego hacia la izquierda la última
cuadra que me faltaba para llegar al parque, vi mi reloj y eran las 10:10 me
pareció increíble puesto que había sentido que al menos habían pasado veinte
minutos en mi pequeña travesía, alce la mirada hacia todas direcciones desde un
punto céntrico en el parque cuando de pronto vi que Merco se aparecía por el
noroeste desde el punto en el que yo me encontraba.
Espere a que llegara a donde yo estaba, -Acomedite a dar aun
quesea dos pasos vos, no seas tan holgazán.- eso fue lo primero que me dijo
-para qué si después de que te hubiese alcanzado regresaríamos a este mismo
lugar- , -Es que es pura educación vos no seas así... jajaja son cuentos ¿vos
como estas?, típico el Juan ni se ha asomado- negué con la cabeza y reí
suavemente -Solo molestar sos vos- iba a continuar cuando súbitamente me
interrumpió -Déjate de cuentos que vos también quisieras molestar igual que yo
pero no te animas- me quede sorprendido por el tono de franqueza en su voz y si
lo pensaba bien era un poco cierto que en algunas ocasiones envidie la
habilidad social de Merco por lo que quede completamente desconcertado y no
supe que decir, nos quedamos callados un momento cuando de pronto soltó una
carcajada - Yo a veces no se ni siquiera porque estoy molestando, la seriedad
puede llegar a ser un lujo muy escaso- me voltee a verlo y estaba viendo el
suelo pero sin verlo realmente le pregunte si estaba bien y contesto
afirmativamente me sonrió y después
esperamos a que apareciera Juan.
Eran las 10:42 cuando por fin apareció Juan, agradeció el
hecho de haberlo esperado aunque realmente no creo que hubiésemos ido a ningún
lado sin él, -Venia para acá cuando me recordé que no había comprado nada de
comer, entonces pase comprando al
mercado pero había mucha gente- esa fue su escusa la que por supuesto era una
mentira ya que Juan nunca dejaba nada a última hora era imposible que eso
sucediese, fingimos creerle como de costumbre y esperamos a que llegase el bus,
que arribaba entre 10:45 y 11:00, Juan hizo las respectivas preguntas de
protocolo para verificar que no hubiésemos olvidado nada -Espero que no me
estén contestando que si nada más para evitar regresar a sus casas- dijo de
repente, yo estaba contestando a todo que si no por la decidía de un regreso
sino porque por algún motivo no podía concentrarme en lo que estaba diciendo,
mis pensamientos quedaron fijos en las nubes que cubrían el bosque, un misterio
vibrante me llamaba a ellas, como un grito callado que llama la atención de una
forma muy extraña.
De pronto escuche que me gritaron y vi que Merco y Juan ya estaban
subidos en el bus, me precipite a la puerta de este y entre un poco abstraído
de cierta manera sublime. me senté en el cuarto sillón para dos o tres
personas, estaba vació por lo que pude observar el camino desde la ventana,
Merco y Juan estaban sentados juntos en un sillón que estaba del lado izquierdo
tres lugares atrás de donde yo me encontraba, la camioneta iba casi vacía a excepción
de nosotros, dos señoras mayores y gemelas de una edad avanzada que estaban
delante de mis compañeros y un niño de unos nueve años que estaba sentado en el
último asiento del lado derecho y por alguna razón cuando lo vi recuerdo haber
sentido frió.
Deje volar mi imaginación mientras observaba el paisaje que
pasaba veloz ante mis ojos, vi como poco a poco las casas se iban volviendo más
escasas y el camino más interesante, las gemelas que estaban enfrente de Merco
y Juan se bajaron del transporte extra urbano en la salida de la calle Aliso
Tresto que estaba realmente cerca del bosque por lo que estuve más atento al
momento en el que mi turno de descender del transporte se hiciese presente, no
tardo mucho para que me parara y mis compañeros conmigo para por fin iniciar
nuestra caminata al bosque.
Juan saco su celular solamente para ver la hora y dijo -desde
este punto nos vamos a hacer media hora hasta la entrada del bosque, nos
estamos en él una hora y media incluyendo el almuerzo, después regresamos
tomamos de nuevo el bus y estamos en nuestras casas para antes de las cuatro-
yo asentí con la cabeza y Merco se le quedo viendo con una mirada desconcertada
y divertida y solamente dijo en un tono burlón pero sin ofensa -No vas a volver
a sacar tu celular pero ni para tomar fotos- todos sonreímos y nos dirigimos
hacia el bosque.
Cuando ya tuvimos enfrente el majestuoso bosque, me sorprendió
muchísimo que las dos nubes no se hubiesen movido dos centímetros o al menos
eso parecía, bloqueaban el sol del interior del bosque justamente en el área
que teníamos enfrente de nosotros, lo que le daba un aspecto misterioso por la neblina que impedía ver el trasfondo de los
primeros árboles, además las ramas y la obscuridad hacían que se incrementara
en mi un sentimiento incontrolable de inseguridad. Me voltee hacia mi derecha y
vi al niño que, estaba casi seguro, me había hecho sentir frió antes, algo me
atrajo potentemente hacia él y me fui acercando poco a poco hasta tenerlo lo
suficientemente cerca como para poder hablarle sin tener que alzar la voz.
Antes de que yo pudiera decir cualquier cosa, el niño me vio a los ojos y me
quede paralizado por algún motivo que desconozco, -Te voy a estar esperando, si
hubieses seguido recto también serias parte del juego- y me sonrió después de
decir eso con una sonrisa ambigua que dejaba entrever un poco sus dientes
amarillos, no entendí nada de lo que me dijo pero inmediatamente después de
haberlo escuchado pronunciar su frase esta quedo fija en mi memoria, me voltee
a ver qué era lo que estaban haciendo Merco y Juan pues muy rara vez estaban
ellos solos durante mucho tiempo y era muy defendible el porqué, pero ambos
estaban viendo el bosque, se podía ver la impresión de intriga en sus ojos que
curioseaban rápidamente todo el panorama. Me voltee para contestarle cualquier
frase al niño pero este ya se había dado media vuelta y estaba ya lo suficiente
lejos de mi como para tener que alzar la voz para poder hablar con él.
Regrese con mis amigos -Vamos a entrar o qué- dijo Merco en
un tono desafiante -Pese a que esta nublado, los instrumentos barométricos son
muy precisos y pronosticaron que hoy no llovería- dijo Juan como para que todos
agarrásemos valor y decidiéramos por fin entrar en el bosque, Merco dio el
primer paso y lo seguí yo, después como que si nos hubiésemos puesto de acuerdo
para entrar en fila siguió Juan atrás de mí.
Mientras caminábamos nadie pronunciaba una sola palabra, solo
nos adentrábamos más y más en el bosque casi sin darnos cuenta el ambiente iba
careciendo cada vez mas de luz hasta dar la impresión que fuera ya muy tarde,
-¿Que hora es?- pregunte para saber la hora y para romper el silencio que se
había posado sobre nosotros -Mira tú reloj- Me dijo Merco muy puntual y serio
lo que no era normal en él, de repente empecé a escuchar como la respiración de
Juan se volvía cada vez más sonora e intensa casi al punto de hiperventilar ,
me preocupe y le pregunte si estaba bien a lo que no obtuve respuesta alguna
-¡YA VISTE TU RELOJ!- grito Merco muy enojado, cuando lo vi su mirada estaba
perdida, sus ojos eran completamente blancos, todo su rostro se miraba
increíblemente tenso, y su cuerpo parecía temblar, Juan siguió hiperventilando
hasta caer al suelo muy violentamente, su cuerpo reboto en el suelo y su
mochila se abrió tirando por todo el suelo de tierra y broza el contenido de
esta, de entre todas las cosas que la mochila escupió me llamo fuertemente la
atención un libro de empastado de cuero, casi se podía sentir calor emanando de
ese libro, y durante el tiempo que mis ojos se posaron sobre este todo el resto
de cosas desapareció dentro de mí, quedando solo un fuerte deseo de poseer ese
libro, me acerque corriendo a levantarlo del suelo y cuando ya lo tuve entre
mis manos sentí un miedo tremendo, el libro estaba lleno de símbolos extraños e
indescifrables que por alguna razón me hacían sentir un miedo penetrante, quise
tirar el libro pero algo dentro de mi estaba fuertemente atraído aun por el
misterio que encerraban sus páginas, antes de abrirlo levante la mirada y vi
escondido entre un árbol no tan lejano y la tenue neblina al niño que tenía la
misma sonrisa maldita que emanaba una luz pálida y siniestra y sus ojos estaban
puestos en mí, hizo una seña extraña en el aire y justo después de eso Merco
soltó un grito que salió de su garganta
pero que no provenía de sus cuerdas bucales era un grito que provenía de un
lugar más obscuro y perdido, después empezó a llorar y a reír al mismo tiempo
pero su riza era desesperada y como forzada, abría violentamente sus parpados
en señal de miedo y angustia, por toda su expresión facial se notaba que quería
detener su riza y su llanto pero por algún motivo macabro y ajeno a él no podía. Me
vio directamente a los ojos y sentí pavor mis manos comenzaron a sudar
incontrolablemente y mis piernas apenas me podían mantener de pie, instantes
después Juan que estaba en el suelo levanto su cabeza muy rápidamente, tenía toda
la cara contraída, sus manos estaban retraídas en su pecho y estaban temblando,
de pronto comenzó a sacudirse violentamente lastimándose a sí mismo, y su mirada
estaba fija en el vació, una mirada llena de miedo y ansiedad, súbitamente
cerro los ojos y comenzó a gritar rasgando su garganta, sus gritos estaban
llenos de terror y dolor era como si estuviese viviendo un dolor inmenso
provocado por algo tan terrorífico que me era imposible imaginarlo, una fuerza
ajena a mí se apodero de mi cuerpo y lance el libro lo más lejos que mis
fuerzas me permitieron, de la nada el niño apareció en medio de aquella escena
tan cruda e irreal, giro un poco su cabeza para verme y sonrió de nuevo, sus
dedos parecían derretirse y no tenía uñas, abro su boca y de esta salió algo
parecido a un tentáculo viscoso que en su extremo estaba cortado y daba origen
a otros tentáculos más pequeños, siempre sonriente, sus ojos estaban
completamente pálidos, un fuerte viento soplo llevándose gran parte de su
cabello, -Si hubieras seguido recto serias parte del juego- dijo el niño en un
tono juguetón y casi inocente, vio a mis dos amigos detenidamente y dijo -Ellos
siempre fueron así, pero nunca se dieron cuenta- después de esto se dio media
vuelta y se perdió en la negrura del bosque, inmediatamente después Merco y
Juan corrieron atrás de el sin decir una sola palabra, me quede parado
congelado por el pánico y lo irreal de la situación que acababa de vivir, poco
a poco Merco y Juan ya no eran visibles, sentí una gran desesperación dentro de
mí; mis brazos y piernas comenzaron a dolerme y sentía un cosquilleo
increíblemente incomodo en la parte baja de la espalda, un cosquilleo que no
era superficial, era más bien como si las manos sin uñas y de dedos derretidos
del niño tuvieran entre las ventosas de sus palmas muy delicada e incómodamente
mis riñones. Me sentí lleno de energía pero no era una sensación cómoda y a
gusto como cuando estaba cerca de Merco era una energía maldita que
incrementaba mi miedo y hacia que mis pensamientos surgieran a una velocidad
increíble con matices catastróficos y demoníacos, casi inconscientemente me
dirigí detrás de mis amigos aunque realmente lo que yo quería era darle la
espalda al este y dirigirme velozmente hacia cualquier otro lugar, un sentido
de fraternidad se apodero de mí y fui tras ellos.
EL bosque había quedado súbitamente en un silencio
ensordecedor, sobre mi cabeza estaban esas nubes que se miraban completamente
negras y no permitían que ni un solo fotón recreara un espectro
electromagnético dentro del bosque que calmara de alguna forma el pánico que
sentía, de pronto sentí que me estaban acechando, esperando el momento indicado
para terminar de comerse toda mi cordura con una sola mordida, vi a todas direcciones y mi terror hacia que
mis parpados dejaran descubiertos mis ojos cuando confundía las difuminadas
ramas de un árbol con criaturas amorfas llenas de apéndices alargados y rígidos
que bien podían ser huesos articulados de formas extrañas, me maree tremenda
mente y mis piernas no soportaron más me desplome en el suelo y perdí la
conciencia.
En ese periodo de inconsciencia recuerdo muy vagamente una
voz muy familiar que recitaba palabras inteligibles a una velocidad
considerable, me desperté y busque al ser que estaba pronunciando esas palabras
pero para mi sorpresa estaba solamente yo y el silencio absoluto del bosque,
estaba sentado con mi espalda recostada en el tronco de un árbol en una parte
del bosque que no reconocía de pronto escuche a mi derecha un sonido, un golpe
seco que provenía de un área del bosque aún más profunda, un escalofrió
paralizante recorrió todo mi cuerpo y el mismo tiempo nació en mí una pequeña
esperanza de volverme a encontrar con Merco y Juan y que se terminara de una
vez por todas la pesadilla que estábamos viviendo.
Camine en dirección del sonido con mucha cautela, pues aún no
estaba seguro de que fueran mis amigos, me detuve cerca de un árbol cuando vi a
la distancia una silueta, me escondí detrás de este y con sigilo intente ver quién
o qué era esa silueta, de pronto sentí un dolor fuerte en medio de mi pecho y
cuando mi mano inspecciono el mismo descubrí un collar extraño que tenía puesto
y estaba seguro no era mío, no repare mucho en esto pues unos segundos después
pude ver que la silueta era Juan, así que corrí muy estrepitosamente hacia él,
pero me detuve de súbito cuando su imagen fue más clara a mis ojos, estaba
parado muy firmemente con la mirada perdida, puedo asegurar que aunque me
hubiese parado frente a él no me hubiese visto, sus ropas estaban muy manchadas
con tierra y sangre, un olor pútrido llenaba todo el ambiente, vi que su mano
estaba completamente roja por la sangre, vi también que le faltaban dos dedos
de la mano derecha y uno de la mano izquierda que a mi criterio le habían sido
arrancados de una manera bestial, pues la piel estaba muy desecha y desigual ,
en algunos de sus dedos se podía ver un poco del hueso que estaba pintado de
color rojo, aun goteaban sangre de sus falanges mutiladas, de pronto su mirada se fijó
en mí, parecía que la lucidez regresaba a Juan, sin moverse un solo centímetro
se puso a llorar muy desconsoladamente, entre gritos desesperados y lágrimas de
muerte me dijo con una voz muy insegura, afónica y desigual -Corre o te va a
agarrar, es el niño... yo siempre fui así- justo cuando termino de decir esta última
frase desesperanzada su mirada cambio y se podía sentir la furia que emanaba de
esta, alzo poco a poco su mano y sin inmutarse un poco puso su dedo índice de
la mano izquierda dentro de su boca y se lo arranco de tres mordidas, la sangre
explotaba dentro de su boca y en toda la
parte inferior de su rostro cada vez que mordía su dedo, de pronto se escuchó
el hueso crujir fuertemente y bajo con la misma lentitud anterior su mano, de
su falange caía la sangre en una línea continua y sin final, su rostro estaba
cubierto de sangre y sus ensillas estaban realmente dañadas por las astillas de
los huesos, su mirada iba descendiendo en ira y entrando al mismo abismo
obscuro en el que estaba cuando lo encontré mientras se miraba que con esfuerzo
se tragaba el dedo recién mutilado, -Acaso no es cierto que él nunca se quejó
de nadie- dijo la voz del niño en el mismo tono inocente y maldito, lo busque
con una ira que desconocía por todas partes pero no lo encontraba en ningún
lado, aunque tenía razón y me parecía curioso que lo mencionara, Juan nunca se quejó de nadie, es más por eso Merco y el no podían estar mucho tiempo juntos, Merco lo
fastidiaba para que le dijese algo pero Juan nuca le decía nada, lo que
desesperaba a Merco de una manera muy extraña, una vez le pregunte el porqué de
su desesperación y solamente me dijo -¿Vos de verdad crees que a él no le
molesta?- creo que le dije que sí muy confundido por su pregunta.
Volví mi mirada hacia donde estaba Juan pero estaba ahí solo
en niño, me precipite hacia el con toda mi fuerza, lo tome del cuello y lo
golpee repetidas veces con toda mi fuerza, la sangre salpicaba hacia todas
direcciones y me detuve solo hasta que el cuerpo estuvo completamente inerte,
entonces lo tire al suelo y cuando me voltee para buscar a Juan ahí estaba de
nuevo el niño, gire mi cabeza y observe que el niño que estaba inconsciente y
ensangrentado en el suelo no se parecía en nada en todo caso era idéntico a
Juan cuanto era niño, esconces rió sus dedos de nuevo comenzaron a derretirse
como goma caliente pero ahora no solo sus dedos, también sus parpados, su nariz
y sus labios, lo que le daba una apariencia maldita y muy terrorífica ya no
parecía un niño excepto por su voz, -Tu amigo siempre fue así, ahora es mío,
ojala también pudiese jugar contigo- de alguna forma su voz aún era inocente
pero tenía un eco obscuro y siniestro casi imperceptible, escuche entonces la
risa de Merco y antes de darme cuenta el niño ya no estaba.
camine unos diez pasos antes de poder ver a Merco, que estaba
subido en la copa de un árbol, estaba
riendo a carcajadas lo que me calmo muchísimo, poco a poco sentía como su
energía se me contagiaba, le grite con todas mis fuerzas creo incluso que una
lagrima callo por mi mejilla, el me vio y sin dejar de reír camino poco a poco
hacia el extremo mas alejado de la rama
en la que se encontraba, yo corrí hacia él y sin decir una sola palabra se lanzó
de esta rama, solo entonces vi que tenía una soga atada al cuello y el otro
extremo estaba atado a la misma rama, la caída fue súbita la fricción creada
por la cuerda y su cuello había desgarrado su piel y la sangre recorría todo su
cuerpo hasta caer al suelo por sus pies, todo quedo en silencio por unos
segundos cuando sentí unas ganas incontrolables de salir corriendo de ese
lugar, pues estaba seguro que Merco se había destruido la garganta y pese a
esto se reía incontrolable mente y al mismo tiempo lloraba como lo había hecho
horas antes, en un movimiento brusco sus manos intentaron liberar su cuello de
la soga pero en el mismo movimiento sus manos bajaron y se pusieron paralelas a
su cintura y su risa se hizo más fuerte y dolorosa, llore por la impotencia y
el miedo, caí de rodillas, me sentina completamente exhausto, quería ser yo el
que estaba colgado de un árbol, toma una piedra del suelo y estaba dispuesto a
terminar con mi vida, cuando todo quedo en silencio de nuevo, alce la mirada y
Merco ya no estaba en el árbol, me
importo poco, levante la piedra con todas mis fuerzas y estaba a punto de
golpearme en la cabeza con todas mis fuerzas, cunado escuche de nuevo las voz
del niño -¿Qué hora es?- y en un impulso inconsciente vi mi reloj, eran las
diez en punto de la noche, entonces caí dormido casi como un desmayo repentino.
Cuando me desperté estaba en mi casa, ni siquiera estaba
sucio, el recuerdo de todo me parecía algo muy difuminado en mi memoria, nunca
volví a ver a Merco y a Juan, es más después de ese día parecía como si no
hubiesen existido, solamente sus padres se recordaban de ellos y por lo mismo
fueron tomados como locos y fueron enviados a un manicomio adjudicando un caso fuerte de histeria colectiva, para no tener el mismo fin nunca volví a pensar
en ellos como seres reales, toda mi aventura había sido un sueño, o al menos
eso quería creer, después de eso nunca volví a ver dos nubes negras sobre el bosque
Tukur, nuca pude volver a dormirme antes de las diez... a veces escucho la voz
inocente del niño que en algún sueño me hizo sentir frió.