domingo, 25 de agosto de 2013

Lagrima

un sola, una vieja y muerta, por todo y por nada, por el gracias y por los silencios, una sin dueño ni dueña una que le pertenece al mundo y sus dolores, a veces la última a veces la primera pero siempre muerta entre cada cosa, entre cada herida entre cada sueño...

                  I
Se sopla como fuego
el centro de todo latido
esos rostros, esas líneas
húmedas hasta el alma
porque todos siempre
la conocemos bien, lo recordamos...
esa muerte lenta en las mejillas
como se escurrió la ultima
por toda la obscuridad
rasgando la piel y los labios
con sabor a sal y gritos muertos
y ya no camina mas
se muere y nosotros con ella
nos desgastamos hasta el fin
hasta oler a silencio...

                 II
Entre la sombra
de una esquina solitaria
por ese camino sin huella
por ese ruido sin oreja
se resbala, se muere de a poco
como la estrella más vieja
como la sombra más clara
y cuando cae -por fin.-
se pudre sin sol ni viento
envenena los caminos, los pasos
y así se muere lento
así se olvida casi todo
como se rasga un corazón
y se llena de lo mismo
porque las ganas se pudren con todo
porque lo susurra todo despacio
y así, así se amargan los cielos

así, como cuando una lagrima no nace.

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