No se escribe
ya mas que para
reducir a cenizas
toda posibilidad
de intempestivos limites
adoptados e impuestos
por la cotidianidad
de nuestros segundos
dando así cabida
a terribles in-definiciones
que buscan estúpidamente
la imposibilidad de la congruencia
que solo se encuentra en
La Muerte
no ya de un cuerpo
sino de todas sus
posibilidades tangibles.
Diciendo así ahora
su descubrimiento:
no soy sentimiento
ni sensación ni percepción ni cognición
no soy la motivación
ni los hechos que engendra
no soy permanencia
ni olvido
no soy mortalidad
ni vitalidad
no soy pues
nada de lo que soy
quizá
solamente sea ahora
ahora soy pues
ahora aquello que nunca he sido
ahora aquello que nunca dejare de ser.
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