lunes, 13 de enero de 2014

El bosque Tukur

En un principio la idea no me agrado tanto, estar solos Merco, Juan y yo un día entero me parecía tedioso, no es que no los considerase mis amigos, es que la fuerza de algunas costumbres es muchísimo más fuerte que cualquier voluntad y mi costumbre de dormir siempre a las diez era más fuerte que incluso los años nuevos y las navidades, ya iba a ser una pequeña expedición con amigos.
Merco me llamo el lunes, muy emocionado, -Vamos al Bosque Tukur- me dijo sin decir una sola palabra antes de esa frase, yo ya estaba muy acostumbrado a su forma de ser impulsiva e infantil, me agradaba muchísimo, era como llenarse de energía con estar a su lado, como vivir tiempos más simples, -¿Cuando?- le respondí, lo que el interpreto como una afirmación -¿Acaso importa cuándo? ¡Nos vamos ahorita si queres! lo mejor es que ya somos tres.-, -¿Quiénes tres?- le pregunte, no para saber quién era el otro elemento de la ecuación, sino para dejar un poco más en claro que yo no estaba seguro de ir. Luego de mi pregunta se quedó callado por unos segundos, justo cuando mi esperanza de que por fin entendiese mi transitoriedad en sus planes dijo -¿Quiénes más? ni modo que vos yo y tu mama.- y luego de esto colgó el teléfono sin despedirse como era su costumbre.
Más tarde me llamo Juan para aclarar algunas lagunas típicas de cuando Merco explicaba algo, -Que onda vos ¿Ya te aviso Merco?- Juan era muchísimo más calmado y maduro, lo que me permitía tener una conversación más ordenada con él.
-Sí, aunque no sé si voy a ir.-, -Si no vas vos, no creo que me dejen ir-, esa frase me sentencio, si no iba Juan seguramente Merco no iría solo pues pese a que era un alma inquieta su hiperactividad se reducía catastróficamente cuando se encontraba solo.
-De plano que si voy a ir-
-Va, pero ¿cuándo nos vamos a ir?, ¿a qué hora?, ¿Cómo?, ¿Que tenemos que llevar? etc. etc. etc.
Después de terminar de hablar con Juan el plan estaba hecho, considerando en el la mayoría de variables posibles como era típico de un plan de Juan, claro que todo esto se hizo sin el consentimiento de Merco pues hubiese dicho que el plan era no tener plan y esperar lo mejor, en otras palabras no hubiese dicho nada y hubiésemos planeado lo mismo pero en el doble de tiempo.
La expedición al bosque Tukur se planeó para el viernes, porque según Juan las probabilidades de lluvia eran nulas, y porque según Merco los viernes son para estar fuera de la casa, a las diez de la mañana para tomar el bus ''Las Golondrinas'' que pasaba en el parque a Julio Pedroza que estaba al oeste del bosque,  y que nos dejaba en la Diagonal 2 de la zona once que estaba convenientemente a media hora a pie del bosque Tukur, porque a las diez de la noche yo tenía que estar de regreso en mi casa para poder dormir como se debe o por lo menos como se sugiere. Además estaba casi seguro que Juan por cualquier motivo, como siempre, llegaría media hora tarde, lo que nunca entendí, ya que parecía más como tipo que llega media hora antes, y Merco era impredecible en este sentido, por lo que las diez de antes del meridiano me parecía una hora arbitraria y neutra para todos y especialmente conveniente para mí.
La mañana estaba bastante despejada lo que para mí auguraba un buen día, mi casa estaba al suroeste del parque quizá a unas seis cuadras, saque una mochila con algunos suplementos básicos y me dirigí hacia el noreste, tome dos cuadras rectas, luego gire dos cuadras a la izquierda, pensé en continuar una cuadra más de esa forma o bajar en la calle próxima puesto que la calle estaba tomada por vendedores ambulantes de todo tipo, que no estaban incluidos en mis planes de ruta. Decidí curiosear por las ventas de la calle puesto que había salido de mi casa a las diez en punto, y estaba casi seguro que aún no había llegado nadie al parque.
.En la calle habían ventas de todo tipo, la mayoría extrañas, remedios extraños supuesta mente naturales, minerales sagrados que curaban todo tipo de dolores, libros antiquísimos de extrañas pastas con símbolos en cuero, escritos en jeroglíficos indescifrables, tótems prohibidos para acumular riquezas incluso partes de animales irreconocibles.
De pronto me sentí incomodo en medio de tanta ambigüedad y olor misterioso y pálido, sentí como si entre todo ese mercado obscuro hubiera algo más escondido, algo que no estaba claramente ahí, pero sin embargo formaba fuertemente párate de cada resquicio del espacio.
Quise salir corriendo de ese lugar, me sentía asfixiado la cuadra se me hizo eterna, intentaba ver a través de la multitud el fin de la misma pero este no se asomaba ni un poco, de pronto en medio de mi mareo y desesperación sentí una mano que tomaba firmemente mi hombro, me giro, era un hombre algo anciano con el pelo largo y canado aprisionado en una cola, con una barba no muy espesa y una mirada pesada y solemne.
-Desde acá se miran las dos nubes sobre las faldas de la montaña Katul, sobre el bosque Tukur, esas nubes son ancestrales, pero no envuelven sabiduría, su blancura esconde solo pena y sufrimiento, cuando a esas nubes se les da por pasearse por estos rumbos, es mejor no caminar hacia el este, es mejor darle la espalda.
Hubo algo en su tono de voz que hizo que le pusiera completa atención, especialmente cuando menciono el bosque, algo en mí se despertó, una inquietud palpitante, me quede pensando las palabras que había dicho el hombre, completamente perplejo; cuando volví en mi estaba ya del otro lado de la calle, todo el mercado y las palabras del hombre habían quedado atrás.
Cruce a la derecha una cuadra y luego hacia la izquierda la última cuadra que me faltaba para llegar al parque, vi mi reloj y eran las 10:10 me pareció increíble puesto que había sentido que al menos habían pasado veinte minutos en mi pequeña travesía, alce la mirada hacia todas direcciones desde un punto céntrico en el parque cuando de pronto vi que Merco se aparecía por el noroeste desde el punto en el que yo me encontraba.
Espere a que llegara a donde yo estaba, -Acomedite a dar aun quesea dos pasos vos, no seas tan holgazán.- eso fue lo primero que me dijo -para qué si después de que te hubiese alcanzado regresaríamos a este mismo lugar- , -Es que es pura educación vos no seas así... jajaja son cuentos ¿vos como estas?, típico el Juan ni se ha asomado- negué con la cabeza y reí suavemente -Solo molestar sos vos- iba a continuar cuando súbitamente me interrumpió -Déjate de cuentos que vos también quisieras molestar igual que yo pero no te animas- me quede sorprendido por el tono de franqueza en su voz y si lo pensaba bien era un poco cierto que en algunas ocasiones envidie la habilidad social de Merco por lo que quede completamente desconcertado y no supe que decir, nos quedamos callados un momento cuando de pronto soltó una carcajada - Yo a veces no se ni siquiera porque estoy molestando, la seriedad puede llegar a ser un lujo muy escaso- me voltee a verlo y estaba viendo el suelo pero sin verlo realmente le pregunte si estaba bien y contesto afirmativamente  me sonrió y después esperamos a que apareciera Juan.
Eran las 10:42 cuando por fin apareció Juan, agradeció el hecho de haberlo esperado aunque realmente no creo que hubiésemos ido a ningún lado sin él, -Venia para acá cuando me recordé que no había comprado nada de comer, entonces pase  comprando al mercado pero había mucha gente- esa fue su escusa la que por supuesto era una mentira ya que Juan nunca dejaba nada a última hora era imposible que eso sucediese, fingimos creerle como de costumbre y esperamos a que llegase el bus, que arribaba entre 10:45 y 11:00, Juan hizo las respectivas preguntas de protocolo para verificar que no hubiésemos olvidado nada -Espero que no me estén contestando que si nada más para evitar regresar a sus casas- dijo de repente, yo estaba contestando a todo que si no por la decidía de un regreso sino porque por algún motivo no podía concentrarme en lo que estaba diciendo, mis pensamientos quedaron fijos en las nubes que cubrían el bosque, un misterio vibrante me llamaba a ellas, como un grito callado que llama la atención de una forma muy extraña.
De pronto escuche que me gritaron y vi que Merco y Juan ya estaban subidos en el bus, me precipite a la puerta de este y entre un poco abstraído de cierta manera sublime. me senté en el cuarto sillón para dos o tres personas, estaba vació por lo que pude observar el camino desde la ventana, Merco y Juan estaban sentados juntos en un sillón que estaba del lado izquierdo tres lugares atrás de donde yo me encontraba, la camioneta iba casi vacía a excepción de nosotros, dos señoras mayores y gemelas de una edad avanzada que estaban delante de mis compañeros y un niño de unos nueve años que estaba sentado en el último asiento del lado derecho y por alguna razón cuando lo vi recuerdo haber sentido frió.
Deje volar mi imaginación mientras observaba el paisaje que pasaba veloz ante mis ojos, vi como poco a poco las casas se iban volviendo más escasas y el camino más interesante, las gemelas que estaban enfrente de Merco y Juan se bajaron del transporte extra urbano en la salida de la calle Aliso Tresto que estaba realmente cerca del bosque por lo que estuve más atento al momento en el que mi turno de descender del transporte se hiciese presente, no tardo mucho para que me parara y mis compañeros conmigo para por fin iniciar nuestra caminata al bosque.
Juan saco su celular solamente para ver la hora y dijo -desde este punto nos vamos a hacer media hora hasta la entrada del bosque, nos estamos en él una hora y media incluyendo el almuerzo, después regresamos tomamos de nuevo el bus y estamos en nuestras casas para antes de las cuatro- yo asentí con la cabeza y Merco se le quedo viendo con una mirada desconcertada y divertida y solamente dijo en un tono burlón pero sin ofensa -No vas a volver a sacar tu celular pero ni para tomar fotos- todos sonreímos y nos dirigimos hacia el bosque.
Cuando ya tuvimos enfrente el majestuoso bosque, me sorprendió muchísimo que las dos nubes no se hubiesen movido dos centímetros o al menos eso parecía, bloqueaban el sol del interior del bosque justamente en el área que teníamos enfrente de nosotros, lo que le daba un aspecto misterioso por la  neblina que impedía ver el trasfondo de los primeros árboles, además las ramas y la obscuridad hacían que se incrementara en mi un sentimiento incontrolable de inseguridad. Me voltee hacia mi derecha y vi al niño que, estaba casi seguro, me había hecho sentir frió antes, algo me atrajo potentemente hacia él y me fui acercando poco a poco hasta tenerlo lo suficientemente cerca como para poder hablarle sin tener que alzar la voz. Antes de que yo pudiera decir cualquier cosa, el niño me vio a los ojos y me quede paralizado por algún motivo que desconozco, -Te voy a estar esperando, si hubieses seguido recto también serias parte del juego- y me sonrió después de decir eso con una sonrisa ambigua que dejaba entrever un poco sus dientes amarillos, no entendí nada de lo que me dijo pero inmediatamente después de haberlo escuchado pronunciar su frase esta quedo fija en mi memoria, me voltee a ver qué era lo que estaban haciendo Merco y Juan pues muy rara vez estaban ellos solos durante mucho tiempo y era muy defendible el porqué, pero ambos estaban viendo el bosque, se podía ver la impresión de intriga en sus ojos que curioseaban rápidamente todo el panorama. Me voltee para contestarle cualquier frase al niño pero este ya se había dado media vuelta y estaba ya lo suficiente lejos de mi como para tener que alzar la voz para poder hablar con él.
Regrese con mis amigos -Vamos a entrar o qué- dijo Merco en un tono desafiante -Pese a que esta nublado, los instrumentos barométricos son muy precisos y pronosticaron que hoy no llovería- dijo Juan como para que todos agarrásemos valor y decidiéramos por fin entrar en el bosque, Merco dio el primer paso y lo seguí yo, después como que si nos hubiésemos puesto de acuerdo para entrar en fila siguió Juan atrás de mí.
Mientras caminábamos nadie pronunciaba una sola palabra, solo nos adentrábamos más y más en el bosque casi sin darnos cuenta el ambiente iba careciendo cada vez mas de luz hasta dar la impresión que fuera ya muy tarde, -¿Que hora es?- pregunte para saber la hora y para romper el silencio que se había posado sobre nosotros -Mira tú reloj- Me dijo Merco muy puntual y serio lo que no era normal en él, de repente empecé a escuchar como la respiración de Juan se volvía cada vez más sonora e intensa casi al punto de hiperventilar , me preocupe y le pregunte si estaba bien a lo que no obtuve respuesta alguna -¡YA VISTE TU RELOJ!- grito Merco muy enojado, cuando lo vi su mirada estaba perdida, sus ojos eran completamente blancos, todo su rostro se miraba increíblemente tenso, y su cuerpo parecía temblar, Juan siguió hiperventilando hasta caer al suelo muy violentamente, su cuerpo reboto en el suelo y su mochila se abrió tirando por todo el suelo de tierra y broza el contenido de esta, de entre todas las cosas que la mochila escupió me llamo fuertemente la atención un libro de empastado de cuero, casi se podía sentir calor emanando de ese libro, y durante el tiempo que mis ojos se posaron sobre este todo el resto de cosas desapareció dentro de mí, quedando solo un fuerte deseo de poseer ese libro, me acerque corriendo a levantarlo del suelo y cuando ya lo tuve entre mis manos sentí un miedo tremendo, el libro estaba lleno de símbolos extraños e indescifrables que por alguna razón me hacían sentir un miedo penetrante, quise tirar el libro pero algo dentro de mi estaba fuertemente atraído aun por el misterio que encerraban sus páginas, antes de abrirlo levante la mirada y vi escondido entre un árbol no tan lejano y la tenue neblina al niño que tenía la misma sonrisa maldita que emanaba una luz pálida y siniestra y sus ojos estaban puestos en mí, hizo una seña extraña en el aire y justo después de eso Merco soltó un grito  que salió de su garganta pero que no provenía de sus cuerdas bucales era un grito que provenía de un lugar más obscuro y perdido, después empezó a llorar y a reír al mismo tiempo pero su riza era desesperada y como forzada, abría violentamente sus parpados en señal de miedo y angustia, por toda su expresión facial se notaba que quería detener su riza y su llanto pero por algún motivo macabro y ajeno a él no podía. Me vio directamente a los ojos y sentí pavor mis manos comenzaron a sudar incontrolablemente y mis piernas apenas me podían mantener de pie, instantes después Juan que estaba en el suelo levanto su cabeza muy rápidamente, tenía toda la cara contraída, sus manos estaban retraídas en su pecho y estaban temblando, de pronto comenzó a sacudirse violentamente lastimándose a sí mismo, y su mirada estaba fija en el vació, una mirada llena de miedo y ansiedad, súbitamente cerro los ojos y comenzó a gritar rasgando su garganta, sus gritos estaban llenos de terror y dolor era como si estuviese viviendo un dolor inmenso provocado por algo tan terrorífico que me era imposible imaginarlo, una fuerza ajena a mí se apodero de mi cuerpo y lance el libro lo más lejos que mis fuerzas me permitieron, de la nada el niño apareció en medio de aquella escena tan cruda e irreal, giro un poco su cabeza para verme y sonrió de nuevo, sus dedos parecían derretirse y no tenía uñas, abro su boca y de esta salió algo parecido a un tentáculo viscoso que en su extremo estaba cortado y daba origen a otros tentáculos más pequeños, siempre sonriente, sus ojos estaban completamente pálidos, un fuerte viento soplo llevándose gran parte de su cabello, -Si hubieras seguido recto serias parte del juego- dijo el niño en un tono juguetón y casi inocente, vio a mis dos amigos detenidamente y dijo -Ellos siempre fueron así, pero nunca se dieron cuenta- después de esto se dio media vuelta y se perdió en la negrura del bosque, inmediatamente después Merco y Juan corrieron atrás de el sin decir una sola palabra, me quede parado congelado por el pánico y lo irreal de la situación que acababa de vivir, poco a poco Merco y Juan ya no eran visibles, sentí una gran desesperación dentro de mí; mis brazos y piernas comenzaron a dolerme y sentía un cosquilleo increíblemente incomodo en la parte baja de la espalda, un cosquilleo que no era superficial, era más bien como si las manos sin uñas y de dedos derretidos del niño tuvieran entre las ventosas de sus palmas muy delicada e incómodamente mis riñones. Me sentí lleno de energía pero no era una sensación cómoda y a gusto como cuando estaba cerca de Merco era una energía maldita que incrementaba mi miedo y hacia que mis pensamientos surgieran a una velocidad increíble con matices catastróficos y demoníacos, casi inconscientemente me dirigí detrás de mis amigos aunque realmente lo que yo quería era darle la espalda al este y dirigirme velozmente hacia cualquier otro lugar, un sentido de fraternidad se apodero de mí y fui tras ellos.
EL bosque había quedado súbitamente en un silencio ensordecedor, sobre mi cabeza estaban esas nubes que se miraban completamente negras y no permitían que ni un solo fotón recreara un espectro electromagnético dentro del bosque que calmara de alguna forma el pánico que sentía, de pronto sentí que me estaban acechando, esperando el momento indicado para terminar de comerse toda mi cordura con una sola mordida,  vi a todas direcciones y mi terror hacia que mis parpados dejaran descubiertos mis ojos cuando confundía las difuminadas ramas de un árbol con criaturas amorfas llenas de apéndices alargados y rígidos que bien podían ser huesos articulados de formas extrañas, me maree tremenda mente y mis piernas no soportaron más me desplome en el suelo y perdí la conciencia.
En ese periodo de inconsciencia recuerdo muy vagamente una voz muy familiar que recitaba palabras inteligibles a una velocidad considerable, me desperté y busque al ser que estaba pronunciando esas palabras pero para mi sorpresa estaba solamente yo y el silencio absoluto del bosque, estaba sentado con mi espalda recostada en el tronco de un árbol en una parte del bosque que no reconocía de pronto escuche a mi derecha un sonido, un golpe seco que provenía de un área del bosque aún más profunda, un escalofrió paralizante recorrió todo mi cuerpo y el mismo tiempo nació en mí una pequeña esperanza de volverme a encontrar con Merco y Juan y que se terminara de una vez por todas la pesadilla que estábamos viviendo.
Camine en dirección del sonido con mucha cautela, pues aún no estaba seguro de que fueran mis amigos, me detuve cerca de un árbol cuando vi a la distancia una silueta, me escondí detrás de este y con sigilo intente ver quién o qué era esa silueta, de pronto sentí un dolor fuerte en medio de mi pecho y cuando mi mano inspecciono el mismo descubrí un collar extraño que tenía puesto y estaba seguro no era mío, no repare mucho en esto pues unos segundos después pude ver que la silueta era Juan, así que corrí muy estrepitosamente hacia él, pero me detuve de súbito cuando su imagen fue más clara a mis ojos, estaba parado muy firmemente con la mirada perdida, puedo asegurar que aunque me hubiese parado frente a él no me hubiese visto, sus ropas estaban muy manchadas con tierra y sangre, un olor pútrido llenaba todo el ambiente, vi que su mano estaba completamente roja por la sangre, vi también que le faltaban dos dedos de la mano derecha y uno de la mano izquierda que a mi criterio le habían sido arrancados de una manera bestial, pues la piel estaba muy desecha y desigual , en algunos de sus dedos se podía ver un poco del hueso que estaba pintado de color rojo, aun goteaban sangre de sus falanges mutiladas, de pronto su mirada se fijó en mí, parecía que la lucidez regresaba a Juan, sin moverse un solo centímetro se puso a llorar muy desconsoladamente, entre gritos desesperados y lágrimas de muerte me dijo con una voz muy insegura, afónica y desigual -Corre o te va a agarrar, es el niño... yo siempre fui así- justo cuando termino de decir esta última frase desesperanzada su mirada cambio y se podía sentir la furia que emanaba de esta, alzo poco a poco su mano y sin inmutarse un poco puso su dedo índice de la mano izquierda dentro de su boca y se lo arranco de tres mordidas, la sangre explotaba dentro de su boca  y en toda la parte inferior de su rostro cada vez que mordía su dedo, de pronto se escuchó el hueso crujir fuertemente y bajo con la misma lentitud anterior su mano, de su falange caía la sangre en una línea continua y sin final, su rostro estaba cubierto de sangre y sus ensillas estaban realmente dañadas por las astillas de los huesos, su mirada iba descendiendo en ira y entrando al mismo abismo obscuro en el que estaba cuando lo encontré mientras se miraba que con esfuerzo se tragaba el dedo recién mutilado, -Acaso no es cierto que él nunca se quejó de nadie- dijo la voz del niño en el mismo tono inocente y maldito, lo busque con una ira que desconocía por todas partes pero no lo encontraba en ningún lado, aunque tenía razón y me parecía curioso que lo mencionara, Juan nunca se quejó de nadie, es más por eso Merco y el no podían estar mucho tiempo juntos, Merco lo fastidiaba para que le dijese algo pero Juan nuca le decía nada, lo que desesperaba a Merco de una manera muy extraña, una vez le pregunte el porqué de su desesperación y solamente me dijo -¿Vos de verdad crees que a él no le molesta?- creo que le dije que sí muy confundido por su pregunta.
Volví mi mirada hacia donde estaba Juan pero estaba ahí solo en niño, me precipite hacia el con toda mi fuerza, lo tome del cuello y lo golpee repetidas veces con toda mi fuerza, la sangre salpicaba hacia todas direcciones y me detuve solo hasta que el cuerpo estuvo completamente inerte, entonces lo tire al suelo y cuando me voltee para buscar a Juan ahí estaba de nuevo el niño, gire mi cabeza y observe que el niño que estaba inconsciente y ensangrentado en el suelo no se parecía en nada en todo caso era idéntico a Juan cuanto era niño, esconces rió sus dedos de nuevo comenzaron a derretirse como goma caliente pero ahora no solo sus dedos, también sus parpados, su nariz y sus labios, lo que le daba una apariencia maldita y muy terrorífica ya no parecía un niño excepto por su voz, -Tu amigo siempre fue así, ahora es mío, ojala también pudiese jugar contigo- de alguna forma su voz aún era inocente pero tenía un eco obscuro y siniestro casi imperceptible, escuche entonces la risa de Merco y antes de darme cuenta el niño ya no estaba.
camine unos diez pasos antes de poder ver a Merco, que estaba subido  en la copa de un árbol, estaba riendo a carcajadas lo que me calmo muchísimo, poco a poco sentía como su energía se me contagiaba, le grite con todas mis fuerzas creo incluso que una lagrima callo por mi mejilla, el me vio y sin dejar de reír camino poco a poco hacia  el extremo mas alejado de la rama en la que se encontraba, yo corrí hacia él y sin decir una sola palabra se lanzó de esta rama, solo entonces vi que tenía una soga atada al cuello y el otro extremo estaba atado a la misma rama, la caída fue súbita la fricción creada por la cuerda y su cuello había desgarrado su piel y la sangre recorría todo su cuerpo hasta caer al suelo por sus pies, todo quedo en silencio por unos segundos cuando sentí unas ganas incontrolables de salir corriendo de ese lugar, pues estaba seguro que Merco se había destruido la garganta y pese a esto se reía incontrolable mente y al mismo tiempo lloraba como lo había hecho horas antes, en un movimiento brusco sus manos intentaron liberar su cuello de la soga pero en el mismo movimiento sus manos bajaron y se pusieron paralelas a su cintura y su risa se hizo más fuerte y dolorosa, llore por la impotencia y el miedo, caí de rodillas, me sentina completamente exhausto, quería ser yo el que estaba colgado de un árbol, toma una piedra del suelo y estaba dispuesto a terminar con mi vida, cuando todo quedo en silencio de nuevo, alce la mirada y Merco ya no estaba  en el árbol, me importo poco, levante la piedra con todas mis fuerzas y estaba a punto de golpearme en la cabeza con todas mis fuerzas, cunado escuche de nuevo las voz del niño -¿Qué hora es?- y en un impulso inconsciente vi mi reloj, eran las diez en punto de la noche, entonces caí dormido casi como un desmayo repentino.

Cuando me desperté estaba en mi casa, ni siquiera estaba sucio, el recuerdo de todo me parecía algo muy difuminado en mi memoria, nunca volví a ver a Merco y a Juan, es más después de ese día parecía como si no hubiesen existido, solamente sus padres se recordaban de ellos y por lo mismo fueron tomados como locos y fueron enviados a un manicomio adjudicando un caso fuerte de histeria colectiva, para no tener el mismo fin nunca volví a pensar en ellos como seres reales, toda mi aventura había sido un sueño, o al menos eso quería creer, después de eso nunca volví a ver dos nubes negras sobre el bosque Tukur, nuca pude volver a dormirme antes de las diez... a veces escucho la voz inocente del niño que en algún sueño me hizo sentir frió.










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